¿Has empezado a hacer ejercicio y te has impuesto una dieta baja en calorías?. Con esta fórmula seguro que piensas que perder peso será cuestión de días. ¿Sabías que tal vez provoques el efecto contrario?
Si has pasado de no hacer ejercicio a empezar a hacer una actividad, es decir de la nada al todo, tu organismo necesita una adaptación ya que interpreta que algo no marcha bien. Entonces lo que hace tu cuerpo, es un efecto ahorrador de energía, para evitar quedarse sin ella ante la nueva actividad a la que lo estás sometiendo.
Por otra parte al empezar a hacer ejercicio, estás activando toda tu musculatura y necesitan más energía que antes. Si limitas tu alimentación, estas reduciendo la capacidad energética que pueden recibir tus músculos.
Para que no te ocurra, durante el primer mes no te preocupes de la alimentación. Eso si, intenta reducir los alimentos grasos. Durante este periodo céntrate en empezar a hacer ejercicio.
A partir del primer mes de hacer ejercicio, ya podrás empezar a rectificar tus hábitos de alimentación. Comer sano, no implica comer menos. Recuerda dividir tus comidas diarias de 5 a al día, y evita los alimentos ricos en grasa.
Verás que en poco tiempo consigues perder peso, y sobre todo que estarás lleno de energía y vitalidad.