Los cambios en la dieta y el sedentarismo, están afectando en nuestra salud aumentando la incidencia de enfermedades.
Una alimentación saludable y el adecuado ejercicio físico, son fundamentales para reducir el sobrepeso y las enfermedades relacionadas.
Los factores de riesgo relacionados con la alimentación son entre otros un excesivo consumo de alcohol, de sal y ácidos grasos saturados, consumo inadecuado de frutas, verduras, pescado y alimentos ricos en fibra.
La actividad física practicada con regularidad y acorde con las características de cada individuo, es imprescindible para mantener un óptimo estado de salud.
Mejora la calidad de vida como experiencia personal y práctica sociocultural. Entrando en contacto con uno mismo, con los demás, conocer a gente, pertenecer a colectivos deportivos y disfrutar. Lo que conlleva bienestar psicológico y social y produce efectos positivos en la salud del individuo.
Mejora la condición física del individuo, lo que ayuda a regular el sobrepeso y reduce el riesgo de enfermedades cardiovasculares.
Mejora los niveles fisiológicos y hormonales beneficiando nuestra salud diaria.